Prudencio Olivero. Catamarca. Argentina
SOÑADOR DE LA PIEDRA
Enamorado de Fiambalá, artesano de la vida y escultor de inigualables muebles de piedra laja,Don Prudencio nos recuerda y enseña que no hay que dejar pasar las oportunidades, sabiendo aprovechar cada una como un puente para el desarrollo personal y laboral.

El pueblo de Fiambalá atesora diversas personalidades del arte, la música, la copla y el trabajo de campo, y entre ellos, un artesano que impresiona con su arte como con su discurso tan amigable y peculiar. Procedente de Córdoba, Don Prudencio Olivero se enamoró de estas lejanas tierras y desarrolló una empresa que se destaca por su originalidad: la construcción de muebles de piedra laja. Desde tiempos inmemorables el trabajo en piedra siempre ha sido motivo de admiración. Los pueblos originarios fueron quienes iniciaron este proceso de grabar en piedra sus vivencias y servirse de ella para la elaboración de elementos para su uso diario. En la actualidad Prudencio logra impresionar con sus muebles y accesorios, sin embargo esta condición y habilidad viene unida a una historia de esfuerzos, persistencia y confianza en sí mismo.

De soldado a gerente

Sus inicios se remontan a su paso por el servicio militar donde se desempeñaba en el taller de mantenimiento en Córdoba. Su predisposición fue valorada en el ejército al ser nombrado cabo de reserva puesto al que renuncia poco tiempo después al trasladarse la escuela de infantería a la ciudad de Bs. As. Su personalidad confiable, amigable siempre le sirvió como puente para acceder a oportunidades únicas. Tal es así que fue nombrado, sin previa entrevista solo por recomendación, gerente de un frigorífico en Tartagal, Salta, lugar al que llega junto a un catamarqueño que también iba a trabajar allí.

Su amor incondicional

Fue minero allá por el año 58 en las sierras de Córdoba. Ese trabajo caló tan hondo en sus sentimientos que se convirtió en una pasión y en una obsesión que marcaría su vida en adelante. Mientras viajaba con su acompañante a Tartagal, este comenzó a contarle sobre una mina familiar que tenía en Catamarca. El entusiasmo y esa pasión que llevaba guardada comenzaron a aflorar a tal punto que decidió renunciar al puesto que le ofrecían en Salta. Junto a su compañero de ruta volvieron a Catamarca para emprender viaje rumbo a las minas escondidas en la cordillera. A lomo de mula recorrieron kilómetros tras kilómetros desde Palo Blanco hasta llegar a la mina. La travesía se convierte en una odisea sin muchos frutos. Pese a la desazón de este viaje se alista para otro donde llegarían a una mina de mica y níquel. Comenzó con los trámites para poder explotarla pero tampoco rindiólas creces necesarias. Esta obsesión provocó un importante quiebre económico. Perdió sus propiedades que tenía en Córdoba por lo que debió traer su familia a vivir con él.

El comerciante de pasas

Las oportunidades no deben desperdiciarse, vendió el único auto que le quedaba y logró abrir un poli-rubro en Palo Blanco, único en la zona. El comercio fue agrandándose hasta llegar a vender muebles, calzado, ropa, etc. El progreso económico se vio reflejado de inmediato. El trueque se manejaba mucho por aquellos tiempos y logró almacenar más de 7000 kg de pasas que se las intercambiaban por mercadería. Inmediatamente empezó el empaquetamiento y con un simple anuncio en un diario cordobés comenzó a venderlas alcanzando un éxito rotundo. Todo caminaba sobre ruedas, el negocio en Palo Blanco y el comercio de pasas fueron un éxito.

Su piedra filosofal

Como todo en su vida las oportunidades llegaban para quedarse. Su negocio de pasas le otorgó la oportunidad de ejecutar un documento de un proveedor que tenia maquinaria para la fabricación de muebles. De momento a otro se hizo de maquinaria importante y comenzó el empaque de pasas ya en cajones. Sin embargo el corazón minero seguía latiendo y llegó el momento y la oportunidad de comprar y registrar una cantera. A partir de allí montó una de las fábricas más singulares de Argentina y el mundo. Luego de fabricar su propia máquina para trabajar la laja, comenzó con la construcción de muebles y diversos accesorios en piedra como mesas, cómodas, mesas de luz, relojes, baúles etc. La laja negra que explota en su cantera es de una característica única por su tamaño y fortaleza lo que le permite no solo trabajarla para revestimiento sino también para todo tipo de muebles.Su ingenio y creatividad lo ubican como uno de los artesanos más singulares de la región y del país.

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