AraucanÌa Chilena
ARAUCANIA CHILENA: EL ENCANTO MAPUCHE
La región de la Araucanía, la novena región de Chile, conjuga la belleza de sus diáfanos lagos y vigorosos volcanes, exclusivas pistas de esquí, sus verdes praderas y caudalosos ríos, sus costas bañadas por el bravío océano Pacifico y la calidez y misticismo de la omnipresente cultura mapuche.

Abrí los ojos y respiré profundo. En las cercanías, entre el trinar de algunas aves, se escuchaba de fondo el rumor del indomable río Cautín. La mañana estaba fría, bajo cero. Pero la sensación de despertar en ese confortable domo y salir a caminar sobre el verde pastizal me llenaba los sentidos. Un par de días antes llegué desde Córdoba -vía Neuquén por Aerolíneas Argentinas primero y American Jet después- a Temuco la capital de la Araucanía, respondiendo a la invitación de mi amigo Richard Quintana Valdebenito, el director de CERNATUR de la región.

Nos recibieron Caty y Manuela, me acompañaba Esteban de prensa de turismo de Neuquén y dos colegas de medios de la misma provincia. La llegada al Hotel y Casino Dreams fue de lo más gratificante. Con una atención personalizada y habitaciones de gran confort (con muy buenos amenities), el cinco estrellas ofrece además un club spa con piscinas climatizadas, gimnasio y centro de belleza, además de un importante centro de convenciones, discoteca y un amplio casino con entretenimiento en vivo todas las noches.

¡El desayuno, el almuerzo y la cena fueron gloriosos! con platos gourmet como una entrada de carpaccio de salmón rosado y un plato principal de carne con reducción y papas rústicas, entre otras delicias.

Todo empieza en Temuco

Temuco es una de las ciudades más grandes del sur de Chile y una de las más jóvenes, ya que se fundó en 1881 en torno a la existencia de un importante fuerte, cuando Chile tenía medio siglo de independencia, debido a la fuerte resistencia que el pueblo mapuche ofreció a los españoles durante cientos de años. El ferrocarril y la llegada de inmigrantes europeos produjo un rápido desarrollo y aumento de población, que hoy bordea los 315 mil habitantes.

La presencia mapuche aporta con su sello en ferias y plazas, donde artesanías y una nutrida variedad de productos alimenticios se ofrecen al turista. También en los rasgos y vestimentas de su gente, arropada con coloridos trajes y bellos atuendos de lana. Sin lugar a dudas, la Feria Aníbal Pinto, cerca de la estación de trenes, es el mejor lugar para captar la esencia de este encuentro intercultural. Cientos de puestos que ofrecen los más diversos productos agrícolas, algunos propios de la región, atendidos con impronta teatral por sus dueños, constituyen uno de los panoramas más enriquecedores para el visitante.

Otro de los buenos lugares para encontrar productos y artesanía mapuche es el Mercado Municipal, donde además hay pintorescos restaurantes con sus platos típicos en una agradable mezcla de aromas, texturas y colores. El Museo Regional de La Araucanía es un punto alto de la ciudad. Cerca de tres mil objetos conforman las muestras arqueológicas, etnográficas, pictóricas, fotográficas e históricas, que cubren desde el siglo XV al XIX.

También es recomendable una visita al Museo Nacional Ferroviario Pablo Neruda, donde se mantienen 14 locomotoras a vapor, varios coches y piezas de alto valor histórico, entre los cuales se encuentran los vagones presidenciales utilizados entre los siglos XIX y XX.

Un paseo por la vida nocturna de esta urbe sureña, es recomendable para conocer un poco más de sus habitantes y costumbres; hay variedad de restaurantes, pubs, bares y discos de diferentes estilos y para diferentes bolsillos.

En la Avenida Alemania se concentra la vida nocturna de Temuco, ofreciendo gran cantidad de alternativas para la entretención. Visitamos Sanseacabó, ideal para probar un pisco sour y vivir una divertida experiencia de cumbia chilombiana.

El Pehuén milenario

Por la mañana rumbeamos hacia Curacautín, a un lugar mágico: el Salto del Indio. Llegamos a la posada con restaurant “Senderos del Indio” donde nos recibieron calurosamente. El terreno húmedo y enmohecido fue el escenario ideal para algunos resbalones, y el descenso fue de lo más accidentado (con resbalón y aterrizaje incluido). Pero valía la pena el esfuerzo, la vista desde abajo de la majestuosa cascada y el rocío de su torrente que nos mojaba la cara, nos daba esa sensación de purificación del alma y el cuerpo. Luego del almuerzo, partimos a lo de la bella Annette Bottinelli en el “Namku Lodge”, unas cabañas de troncos salidas de un cuento. Junto a ella visitamos la Reserva Nacional Malalcahuello y realizamos una relajada caminata en ese imponente paisaje, impresionados de la naturaleza de sus bosques y transitando por un colchón de pequeñas piedras volcánicas, huellas de la fuerte actividad volcánica y glaciar. Su principal atracción es el Volcán Lonquimay, junto con el Cráter Navidad. Dentro de la gran variedad de flora que hay en este lugar, la más característica es la milenaria araucaria o pehuén, allí pudimos ver e ingresar en un ejemplar sumamente antiguo y venerado. Estos árboles columnados son fósiles vivientes, de la edad Mesozoica, cuando vivieron los dinosaurios. Es un árbol perenne, de hasta 50 metros de altura, con tronco recto, cilíndrico y a veces muy grueso (3 o más metros). El clima de la zona se describe como templado cálido con precipitaciones medias anuales de 2500 mm a 3000 mm aproximadamente. En estos sectores debido a la altitud el clima es mucho más frío por lo cual se produce gran acumulación de nieve durante el invierno. La tarde caía y nos esperaba Mario Díaz Escobar, un bohemio que decidió largar su agitada vida en Santiago por la tranquilidad de estos paradisiacos parajes, y poner a trabajar “Estación Benedicto”, un primoroso hostal y bar con excelente atención y servicios. Mario nos recibió con una merienda caliente con especialidades de la casa y nos alojamos en su hostal, algunos buscaron cabañas o habitaciones, yo prefería vivir la experiencia del domo junto al Río Cautín.

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