La Rioja. Argentina
LA RIOJA: Los encantos de su ciudad
Custodiada por el Cerro de la Cruz y ornamentada de terebintos y quebrachos en flor, la ciudad de La Rioja ofrece un abanico de alternativas para visitar. Su raíz histórica permite apreciar edificaciones que remontan a la época colonial, mientras que la modernidad también se hace presente con lugares y opciones para disfrutar.

LA CIUDAD Y SUS ENCANTOS

En el año 1591, Juan Ramírez de Velasco, fundó la Ciudad de Todos Los Santos de la Nueva Rioja. Desde ese entonces una ciudad pujante se ha dado lugar marcada por una fuerte descendencia diaguita y española. A través de los años fue tomando una estética particular, acontecimientos como la presidencia del riojano Carlos Menem o la creación de la Universidad Nacional de La Rioja fueron reformulando su identidad y la migración de estudiantes y trabajadores de otras provincias le fue dando otro carácter a su esencia pueblerina, generando una mixtura nueva.

Para conocer el centro de la ciudad iniciamos nuestro recorrido en la Plaza 25 de Mayo. Numerosas fuentes de agua, bancos amplios de diseño moderno, una oficina de información turística, un anfiteatro, esculturas de piedra en homenaje a la mujer y transparentes donde se pueden apreciar obras de artistas riojanos adornan y encuadran el lugar. Las glorietas ataviadas con hermosas flores y los fragantes naranjos enmarcan la plaza que concentra las manifestaciones populares, festejos y reclamos de los riojanos.

La Rioja Sacra

Solo unos pasos nos conducen a la Iglesia Catedral y Santuario de San Nicolás de Bari. El templo reúne diversos estilos históricos, como el bizantino en su fachada, el gótico de sus campanarios y el tinte barroco-italiano de su cúpula. El camarín guarda la imagen del obispo negro San Nicolás de Bari proveniente del Perú del siglo XVII y los restos de Monseñor Enrique Angelelli -Obispo, Pastor y Mártir- asesinado por la última dictadura militar. A pocas cuadras nos encontramos con la Iglesia Santo Domingo, una de las más antiguas del país. Declarado Monumento Histórico Nacional desde 1931 constituye el único testimonio que ha perdurado del pasado colonial de la ciudad. Los indios de la encomienda de Ramírez de Velasco estuvieron a cargo de la construcción en 1623.

El arte en las venas

Toda la ciudad se ve custodiada por las imponentes sierras, y en invierno hasta se pueden observar algunos picos nevados que se destacan en el azul firmamento.

Mientras recorremos las calles céntricas y compramos algunos recuerdos en negocios de artículos regionales como Su Vinería, El Establo, Don Héctor -donde se consiguen las mejores aceitunas de Villa Mazán y al mejor precio- , a pocas cuadras nos sorprende el Museo Inca Huasi, uno de los más importantes de Argentina en cuanto a la cantidad y calidad de las piezas que exhibe. Posee más de 9 mil piezas de los grupos Diaguitas, Belén, Condorhuasi, Aguada y Santa María. Tiene además una sala de arte religioso y una de paleontología. A solo un par de cuadras la Galería de Arte Rustique nos invita a apreciar y adquirir bellísimas obras de arte de artistas riojanos y de la región. Continuamos nuestro recorrido y encontramos el Paseo Cultural Castro Barros. Su deslumbrante fachada de estilo Neoclásico - Italianizante ocupa toda una manzana. El edificio -antigua Escuela Normal- fue transformado en un espacio para el uso cultural, artístico y comercial de la ciudad. Antes de continuar con el paseo, un delicioso almuerzo puede sorprendernos en restaurantes como El Marquéz, La Aldea de la Virgen de Luján o Placeres del Buen Vivir, o llevar comida de Sabor City, buenas opciones de la cocina clásica y platos regionales, mientras planificamos el siguiente itinerario.

La caminata continúa por el Museo de Bellas Artes Octavio de la Colina, el principal centro de pintura y escultura de la provincia. Posee obras de artistas locales, como Carlos Hipólito Zarate, del movimiento Calíbar, y obras de reconocidos pintores como Benito Quinquela Martín. En la Ciudad Universitaria de la UNLaR, el Museo de Ciencias Antropológicas y Naturales se destaca por su colección de restos arqueológicos y paleontológicos como los ejemplares expuestos de Riojasaurus incertus y Zupaysaurus rugieri. Sin salir del casco céntrico, también se pueden visitar el Museo de la Ciudad, el museo Cultural y de Arte Sacro, con obras y vestigios de la historia riojana. También el Mercado Artesanal, donde además de apreciar, se pueden adquirir artesanías en cerámica, cestería, cuero, madera y plata. Si nos agarra la tarde una buena merienda puede ser imperdible en la confitería del Naindo, frente a la plaza, o Café Cuba o Halloween con la elaboración de los mejores sándwiches de la ciudad.

El alojamiento céntrico está asegurado en el Hotel Naindo, el establecimiento de mayor jerarquía en la ciudad, pero hay opciones más económicas y de buen confort como el Hotel Avenida, Hotel Embajador o el Prisma. En los alrededores del centro, el Imperial Hotel y las Cabañas Doña Olga ofrecen comodidad a buen precio, ¡y divertirse descubriendo quién es Doña Olga!.

Recorriendo las afueras

Subimos al auto y marchamos a la zona de la quebrada por la extensa y comercial Av. San Francisco ya acercándonos al pie de la montaña. En su recorrido encontramos la Llama Votiva y los monumentos al Tinkunaco y al Niño Alcalde y la hermosa Plaza del Pesebre. Un sinfín de confiterías y bares acompañan el camino cobrando notoriedad en las noches de verano. Al llegar al Km 7,5 hallamos Las Padercitas -declarado Monumento Histórico Nacional en 1942- es un conjunto de ruinas de barro conservadas en una construcción de muros de piedra, y junto a las cuales persiste un inmenso templo desde el cual San Francisco Solano habría logrado dominar a un grupo de indígenas decidido a destruir la ciudad. Finalmente, nos dirigimos por la circunvalación al Parque de la Ciudad donde hicimos un picnic y disfrutamos del aire libre. Es el más grande y el elegido por los riojanos para distenderse y relajarse. Completamente parquizado, cuenta con todos los servicios para que el paseo sea perfecto. Equipado con juegos infantiles, gimnasios al aire libre, natatorios públicos y una excelente iluminación. Posee un mirador donde se puede apreciar toda la ciudad de La Rioja mientras que en el otro extremo un impactante Superdomo luce su espectacular fachada. Luego de un día de paseo las opciones para pernoctar y relajarse en la zona son excelentes. El complejo turístico Qhawana - ubicado en lo alto de un morro en la zona de la Quebrada-, las Cabañas Las Lilas -con una vista imponente del cerro- y El Solar del Cerro son ideales para descansar y disfrutar de la naturaleza en su máximo esplendor con cómodas habitaciones con vista al Cerro de la Cruz. Por su parte Águila Blanca ofrece además la posibilidad de realizar aladelta y parapente. Por la noche se puede probar comida rápida –lomitos, barrolucos y pizzas- en lugares como Fulano, Venezia, Urbano II y Bar Ideal, y si de entretención se trata el casino, los cines –el cinema 3D cuenta con una sala VIP- o un trago en Big Bar, que los fines de semana ofrece música en vivo, son las opciones aconsejadas.

Los sábados la peña en el patio del Mercado Artesanal presenta a artistas riojanos nuevos y consagrados acompañados de un vino regional y empanadas. Recorrer la ciudad de La Rioja es toparse con la historia en cada esquina, es evidenciar permanentemente las costumbres ancestrales tan arraigadas en su gente la que le otorga una impronta única a la ciudad. ¡Vale la pena conocerla!

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